The Day The Earth Fucked Up.


Escápate Leonardo de una escritura lastimera.

Fui al cine solo por primera vez. Fue una forma rara de terminar el año; en Santiago, simulando trabajar cuando en verdad vine a sentirme más solo que nunca, con sus lloriqueos correspondientes y todo, pero con una noción algo surreal al final, una fusión bastarda entre un optimismo imbécil y un fatalismo suicida. Esperé en el metro solo media hora por si llegaba alguien, quien fuera, que me acompañara. Me aburrí, pagué tres mil pesos en taxi y llegué al Alto. Compré mi entrada, vagué por cuarenta minutos. Entré al cine y estaba vacío, sintiéndome libre de hacer todo el ruido que quisiera con mi masticada de palomitas, el sorbeteo de la bebida y el celular a todo guataje. Vi The Day The Earth Stood Still, y por mediocre que fuera, mi longeva depresión de Año Nuevo me jugó su pasada y me hizo llorar con un discurso tremendamente pobre, bienintencionado pero cojo. Salí satisfecho, había hecho una estupidez que todo el mundo hace pero yo nunca había podido. Me sentí común, no en el mal sentido de la palabra. En la micro de vuelta hice ese sumario sin sentido que todo el mundo hace a fin de año, y esta coronación solitaria distingue un año tremendamente austero: hice lo que quise, conmigo y con la gente que me rodeaba, arrendé muchas películas los martes en Blockbuster, me aburrí del sexo, experimenté con una mujer, la hice sufrir como nunca a nadie había hecho, aprendí que sí puedo ser amado, pero que yo no puedo amar de vuelta, amé cada día más mi carrera a pesar de la joda del documental, sigo viviendo en esta casa por gracia divina, me obsesioné terriblemente con alguien, y sigo con el tumor del pesimismo justo arriba del apéndice, esperando su turno de hacerme estallar. Pero esta noche, cuando todo el mundo abra sus botellas y se deleiten ante la idea de empezar un nuevo año besando a sus novios/as, abrazando a sus amigos y familia, y se vayan a dormir ebrios, es cuando intento de nuevo mirar hacia arriba, por primera vez en mi vida absolutamente solo, buscando pero no buscando a alguien en el cielo que me diga hasta cuándo, cómo puedo, qué debo, cuándo y por qué, si el Año Nuevo tiene algún sentido de ser y no es sólo una separación innecesaria de un largo hilo de decepciones y aprendizajes dolorosos, como el casi año pasado cuando mi perra orinó en el jardín en forma de corazón y yo hablaba con un recién conocido nuevo amigo sobre la nada misma de la vida. Quién sabe, quizás se me salga el optimista o me duerma con la almohada quitándome el oxígeno.

P.D: No debería mencionar nombres, pero hay que dar créditos, no fui infeliz todo el año xD. También por primera vez pude ser feliz con alguien que era feliz conmigo, que me quiso y que yo quise as well. Brindis for you, Pancho, those were the best days of my year. Esa es la felicidad, y punto.

P.D. 2 : Ah sí, feliz año nuevo para ustedes igual.

Que Los Poetas Suban Al Estrado


Voy a empezar a publicar los cuentos que escribía en la Media =)

Hoy : Que Los Poetas Suban Al Estrado.

Aún a estas alturas desconozco las razones concretas por las cuales siempre soy yo el huevón que termina parado frente al público escupiendo el discurso de turno, como si todas las brújulas del mundo apuntaran hacia mi cabeza. Y sí, es cierto que leo mucho, que imito a Cortázar y a Borges y a cuanto genio se atreva a pasar por mis manos, pero eso no me califica como el sapiente de todas las bondades del mundo, menos aún en un contexto tan visceralmente delicado como es esta licenciatura mala vida. Aún no estoy listo para afirmar que los libros son también un mecanismo de maduración, que el conocimiento de la moral y el camino correcto vengan con la literatura (difícilmente prendo un fósforo, qué será en estos terrenos), así que no me vengan con la mierda de que mi nivel cultural justifica las noches de devoción a los borradores, que cuidadito con ofender a los profes, no discriminar a los porros que se arrancaron las uñas tratando de aferrarse al 4.0, no otorgar indirectas sobre los nerds que por fin perdieron la virginidad este año (con seres humanos), nada de ponerse rojo en el estrado (políticamente hablando), y una seguidilla de impronunciables e infinitos etcéteras.
Pincheira me mira con aquellos ojos que me llaman receptáculo de todas las esperanzas, “UD. puede hacer historia esa noche”, al tiempo en que escarbamos el vasto mundo de las frases de bronce en busca de una que calce con la ocasión. Yo, por mientras, pensando en el inexistente carrete de las horas ulteriores al evento, en la casa del amigo que nunca tuve, bebiendo todo el evanescente alcohol que me haga caer en los brazos del Morfeo que me susurra al oído todo lo que perdí mientras los años corrían como la arena en el reloj árabe. Nada difícil era abandonar los cuadernos, el egocentrismo alimentado de saberse el mejor de la clase, y entregarse al mundo como llegué, desnudo de precauciones, enfrentando el oleaje ácido que azota en la cara a todas las personas con zapatos en esta tierra. La verdad es que no sé nada; todo lo que me enseñan es lluvia escurriendo por un impermeable de indiferencia; a los cinco años descubrí que era el único pendejo que no sabía contar del treinta en adelante y todo mi mundo se desplomó como las Torres Gemelas. Me agobia mi ignorancia, y ni siquiera soy sabio por admitirla. Simplemente no he vivido, y cuando pienso esto y se me nota en el semblante, Pincheira me mira y debe sentir lástima, mi corazón ha estado latiendo por casi veinte años y late por nada… por películas, por libros, por amores de fantasía que me soban el ego, y por las lágrimas de los desengaños quiméricos que producen. No puedo escribir un discurso sobre la vida si no he vivido, profe. “Qué le parece a UD. si escogemos aquella cita de Cortázar, la de su cuento, ¿cómo se llamaba? ¿‘Perseverancia’?”
A la hora de almuerzo me siento solo. Pienso en aquel cuento, y en su significado, y me encuentro con que soy un hipócrita patético, de esos que inducen al vómito, en la onda de los sacerdotes pedófilos. No hay esperanza; vivo en la mácula de la existencia, haciéndole creer al mundo que es bella. Te fallé, Julio; pongo los pies en las casillas equivocadas de la Rayuela, y en vez de llegar al Cielo llego a la boca del infierno, al Limbo en donde todas las caras son mi cara y los miedos juntos de todos son mis miedos concretados.
La frialdad de los tallarines me quema la lengua, en ese asqueroso juego de contradicción, como yo y este casino, atestado de grupos, de conversaciones desconocidas, de historias completas, donde uno no es ninguno, y el uno que hay es uno que no importa. Cuatro años en este lugar, al lado de la misma gente, y nunca un esbozo de camaradería. Yo siempre aquí, en mis coordenadas sin cambio, enviando radioseñales si necesitaba comunicarme, y jamás una reducción de distancia, un intercambio de alientos, una sonrisa compartida, un cosquilleo de yo te comprendo y tú me comprendes. Cuatro años vacíos.
En el sopor de la cena me percato que mis padres viven en el mundo de Bilz y Pap, donde mis creaciones son algo así como la regurgitación de una rosa en primavera; todo lo que escribo es hermoso, laureado como una novela de Capote, y no producto del exorcismo de mi alma condenada, ese rito continuo que se lleva a cabo hasta en los lugares más recónditos de mi cotidianidad. Estoy vomitando mi otra adolescencia, progenitores míos; mis dedos tipean la realidad alterna de un chico que no fue jamás el maratonista sino el que observaba las carreras con recelo, nunca el popular sino el objeto de su risa, nunca el normal sino el escritor, en resumen el chico que nunca fue nada, y juego con Brian, mi jubiloso hermano gemelo invisible, a que intercambiamos mentes y retorno al mundo como un nuevo yo, enérgico como un poseso, redimido de mis pecados de engreído, de inmaduro, de escritor pirata.
Brian, ayúdame, hermano mío, estoy a cargo del maldito discurso de licenciatura de cuartos medios y estoy aquí, encerrado en la esfera que me chupa la vida, comiendo lo que queda de mis uñas de mina, enfrentándome por fin a mí mismo y a todos mis dioses literarios. Me juzgan San Cortázar, Santa Woolf, San Orwell, San Kipling, y todas las deidades del Panteón Literario, y creo que no sobreviviré al juicio. Las palabras rebuscadas no me salvan, Brian, un cuento no podría mentir y decir que tengo palabras de estoicismo para estos ochenta cascarones rompiéndose. ¿Las palabras son mágicas, Brian? Bésame la frente. ¿Las palabras son mágicas?
Me susurras al oído la respuesta.
***
Llegado el día y la hora – 8 de diciembre, 9.30 PM- la multitud musita los últimos comentarios antes de proceder con los aplausos de rigor. Pincheira en un rincón oscuro del salón, como el co-autor anónimo de la fragua descomunal que impresionará a las masas expectantes. Desde el fondo veo a mi hermano subiendo al estrado, con esa vergüenza tan real como él mismo, para suspirar y examinar al público cual muchacho abriendo una revista para hombres. Pasa el tiempo, y no hay palabras. Nada de nada, sin respiración, sin aliento, sin palpitaciones, sin una intención de moverse. Pincheira invoca el auxilio de sus Autores. Y en el pavor de la verdad, entiendo al fin.
Te veo al fondo de la sala, Brian; no dejas de ser estúpido, para qué te escondes si nadie puede verte de todos modos. Yo y mis cojones, queriendo poner mi nombre en la lista de los valientes echando el discurso al fuego, como siempre, Brian, desafiando al destino como si fuera el protagonista de una de esas asquerosas películas de héroes invencibles. Y confié en tu susurro, aquel infundado susurro, y heme aquí parado como el huevón que soy, esperando que me caiga la piedra en la cabeza y desde los Cielos arribe la inspiración. Piensa, ¿qué diría Neruda, qué diría Rimbaud, qué diría mi Sumo Pontífice Cortázar…? Dos silencios y una piedra en la cabeza. A la mierda todos ellos, nunca me soplaron lo que venía después del treinta, no les debo un pico de culto. Están todos muertos, ni cagando son ellos los que me juzgan. Ahora, ¿qué ves? Obsérvalos a todos, y di lo que ves.
Algunos balbuceos antes de que fluya el poema.
Un vasto silencio, Brian; un silencio de años, labios sellados de miedo, saludos nunca pronunciados. Veo un espectáculo de rostros que nunca antes había visto, como los personajes de una novelaza cuyas páginas centrales decidí saltarme. Me tiemblan las piernas, Brian, llegué a la salida de una etapa sin haberme detenido a ver el camino, y tengo un terrible sentimiento de impertenencia, de desubicación; reconozco que soy el menos indicado para estar aquí, donde todos me miran, donde todos me juzgan… porque eso es lo que hacen, Brian, se preguntan que quién soy yo para estar aquí de pie frente a ellos, frente a ustedes; el ausente, el que jamás fue capaz de reconocer que ese roce en el pasillo no era un accidente, sino un intento desesperado del cuerpo por tocar al prójimo, por sentirlo cercano, real, alcanzable, asequible. Nunca estuve allí para nadie, y me pica el bicho del arrepentimiento. No puedo compartir el futuro como ustedes, que se tuvieron siempre; me golpea ahora la verdad que me ha perseguido desde la eternidad: para avanzar no debemos hacerlo con los pies de otros, sino junto a los otros, en ese acto de enfrentar la vida como una humanidad conjunta. Brian, me perdí tantas amistades perennes que se quedaron en el tintero esperando su lugar en mi historia… por el ego. Un falso ego. En mi posición, lo único que puedo decirles a ustedes es que Hubbard hablaba con la razón: un fracasado es un hombre que comete errores pero es incapaz de convertirlos en experiencia. He ahí la verdad absoluta. Al menos ahora me marcho con la satisfacción de haber aprendido –al fin- algo valioso. Me alegra no ser un fracasado, me alegra en cierta forma ser también como ustedes. Como ellos, Brian. El futuro no era mío, el futuro era de todos.

Un último y devastador silencio. Analizo el panorama y sólo hay rostros anonadados, perdidos en la reflexión. Hasta mi hermano cae en ese trance, desviando la mirada hacia un horizonte oculto más allá de las paredes del salón. En la atronadora ausencia de señales de vida, Pincheira suspira aliviado y comienza con los aplausos; le sigue el resto de los presentes como una reacción en cadena. Mi hermano despierta, sonríe y baja del estrado. La ceremonia comienza.
Cuando le llega el turno de recibir el diploma, se levanta con un orgullo renovado, jubiloso, y entiendo que ya vivo dentro de él. En el desorden del cierre del evento, lo veo sonriendo.

- Fue de esos discursos que consienten el alma –le dice acercándosele Pincheira-. Disculpe lo poco, es mi poesía barata.
Ochoa ríe.
- Gracias.
- Pero una pregunta. ¿Quién es Brian? Lo nombró tantas veces que…
- ¿Carlos? – un tercero interrumpe a Pincheira para acercarse a Ochoa- Bacán tu discurso… Oye, hay una fiesta de curso en mi casa, ¿querí’ venir? Vamos a quemar los uniformes.
Un delicioso silencio de absolución alcanzada.
- Claro que sí –dice Ochoa, esbozando una sonrisa-. Voy por mi chaqueta.

Título Provisional : "El Intercambio"


Por fin me satisface por completo la trama de mi corto =) :

Pamela y Paula comparten muchos intereses y experiencias, lo cual las lleva a acercarse rápidamente. Llega a haber una cierta atracción entre ellas, casi simbiótica, casi de gemelas, nunca concretada, nunca amorosa ni sexual, pero fuertemente evidente. Sin embargo, a medida que progresa su acercamiento, se desenmascara la obsesión de Pamela por expiarse a través de otro, a lo cual Paula se rehúsa de manera tajante en el clímax de esta “transferencia de culpa”.
Pablo, siempre enamorado de Pamela pero empeñoso en ocultarlo por entender su obsesión con Paula, intenta sacrificarse a sí mismo siendo él el receptáculo de dicha transferencia, ofreciéndose como depósito emocional, pero Pamela, en su encierro mental y fijación obsesiva, rechaza el ofrecimiento tácito que le hizo Pablo, conduciéndose a sí misma y su frenesí hasta una culminación simbólica: Paula se enferma gravemente, perdiendo muchas de sus facultades (entre ellas artísticas), mientras que Pamela pareciera haber adquirido una actitud mucho más firme y positiva, inclusive similar a la de Paula. Finalmente, Pablo visita a Paula y se muestra lo emocionalmente demacrada que quedó ella. Luego de intentar ser empático y abrazarla, Pablo se da cuenta de que ha muerto.

5 Películas que NO ME DA EL CUERO para ver 2 veces.


5) Away From Her (2006, dir. Sarah Polley). Una película sobre el alzheimer. Sobre viejos con alzheimer. Los tipos de Hallmark se harían un festín programándola para un domingo en la tarde, pero no es en absoluto un vulgar relato sobre la vejez y la unión de la familia y mierdas similares. Es en verdad un relato emotivísimo sobre el temor y las consecuencias de ser olvidado, y de olvidar, y no darse cuenta que uno olvida. Y cuando uno se ha enfrentado tanto al hecho de que lo han olvidado una y otra vez, con la facilidad fatal de una patología, como que le duele un poco ver una cosa así pos.



4)The Fountain (2006, dir. Darren Aronofsky). Ya están tan repetidas las historias donde un amante busca desesperadamente la manera de retener a su amor (ya sea por decisión voluntaria o por alguna eventualidad del destino), pero de alguna manera Aronofsky trata la historia con una trascendencia dramática tan notoria, y tan creativamente emocionante (y emocional) que la pérdida se vuelve personal, ya no sólo de un individuo, sino de la misma búsqueda, y de su alma. En resumen, pa puro llorársela.



3)Los Amantes del Círculo Polar (1998, dir. Julio Medem). El colmo del ideal romántico, plagado de unos cursismos elefantiásicos más dulces que una tonelada de miel con azúcar y endulzante. Sencillamente estas cosas no pasan en la realidad, y he ahí lo deprimente de todo el asunto. Está bien, hacemos cine para explorar otras realidades, para escapar de ésta, pero la decepción está en crear mundos deseables y a la vez lejanos. La odio porque la amo, en el fondo, y es un flechazo en la aorta. Aunque padece la misma enfermedad de todas las películas romanticas: la disyuntiva única de los dos finales posibles.



2) Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004, dir. Michel Gondry). Entramos ya a las sádicas. Joel y Clementine son los arquetipos de las relaciones que penden de un hilo, pero acá lo terrible es, igual que en Away From Her, el tema del olvido, que esta vez es una opción y no una patología. Ése detalle, del "quiero olvidarte" es el fatal acá. Toda mi vida fui Joel, y cuando por fin pude ser Clementine, me di cuenta que no era tan bacán como parecía. Hasta cuando empiezo a escuchar Everybody's Gotta Learn Sometimes me empieza a tiritar el ojo.



1) Scenes From A Marriage (1973, dir. Ingmar Bergman). Una brutalidad emocional tras otra. El sórdido análisis que hace Ingmar Bergman de las relaciones maritales es un retrato demasiado honesto y agudamente construido que quizás puede desplazar la identificación con un personaje a ratos, pero yo me quedo siempre con Marianne y su sufrimiento tan intenso y sincero, en la miseria de querer y no ser querida y vivir con eso, en el cambio desde la súplica hasta la difícil independencia de la superación. Obra maestra del shock.

Esas cosas.



Camino a cargar el pase, con ya varios problemas en la cabeza, una señora con su hijo pequeño, de unos 2-3 años, me pregunta la hora, creyendo que el mp4 que sostenía en mi mano era algún dispositivo que contara con la modalidad "reloj" (lo cual es falso, porque es chanta). Saco el celular, le digo la hora (14:13), y sin darme cuenta de cómo había ocurrido (ni más importante aún, el por qué), noto que el pequeño había extendido su mano queriendo tomar la mía. Me sorprendí, luego, casi por inercia, se la tomé de vuelta y le sonreí. Él me sonrió de vuelta. Y fui feliz el resto del día, porque él, el niño desconocido, me había juzgado bien.

Problemática de la Verdad y el Conocimiento aplicada a la naturaleza del Sentimiento


La palabra podría, en un término ciertamente ficcional pero no tan alejado de la lógica, convertirse incluso en moneda, en objeto de transacción. Su valor no sufre de depreciación; al contrario del dólar, exponencialmente adquiere estatutos de importancia de una obscenidad alarmante. A su vez, esta super-valorización de la palabra la transforma claramente en un objeto de deseo que, actualmente, no admite ideologías de dominio público, sometiéndose así al posicionamiento en un campo de batalla constante por su control y exclusión inmediata de los otros bandos de cazadores de palabras. No es ninguna sorpresa ni afirmación inteligente enunciar que la palabra es poder, es control, y como tal, es un cáliz sagrado que obedece a las legislaciones estúpidas de cualquier tesoro de su tipo. Hasta acá no he dicho nada nuevo (ni pretendo decirlo tampoco). Lo que me insta a pronunciarme es un cuestionamiento ciertamente más aplicable a la cotidianidad, a la mundanidad. Propongo una exploración a los cánones de estatuto de conocimiento y verdad aplicados al universo de los sentimientos.
Considero que una definición rudimentaria, enciclopédica del término “sentimiento” es de por sí una absurdez, en tanto que como introducción es supérflua e ingenua y, de todos modos, ¿cómo puede una enciclopedia definir el sentimiento? Como el resto de las definiciones que puede ostentar la más parafernálica de las enciclopedias, son meros consensos y ejercicios de poder que cosifican lo incosificable. Yo no sé lo que es el sentimiento, ni considero que alguien lo sepa ni deba saberlo. No es, bajo mi lógica, un objeto que pueda revelarse con inmediatez al sujeto en tanto que aletheia; por lo tanto no hay forma de conocerlo, ni mucho menos controlarlo – no en el sentido mundano de ejercer control sobre el sentimiento, sobre la emoción, sino como un descubrimiento de lo que podría llamarse la ontología del sentimiento. En términos clásicos, su esencia, su razón de ser. Considerando dicha problemática, encuentro una grosería que alguien se tome la atribución de poder referirse al sentimiento como un objeto cognoscible y controlable, más aún que pueda des-subjetivizar dicho conocimiento al punto en que pueda identificar rasgos y someter a juicio los sentimientos de otros sujetos. Me refiero aquí coloquialmente a los consejeros emocionales, y no sólo aquellos que escriben en los diarios – los hay en la vida cotidiana, en el día a día, y cada uno de nosotros tiene o ha tenido alguien que se atribuye facultades de “objetividad” (casi siempre en contextos de amistad) para aconsejarnos sobre nuestros sentimientos.
Siendo claros, dicha objetividad es inexistente. Todo sujeto involucra forzosamente un punto de vista y emite opiniones en base a su juicio en función de una multiplicidad de factores en los que no sólo incide su relación con los observados, sino con su propio imaginario y datos biográficos. No existe un “mirar desde afuera” con arreglo al conocimiento, puesto que he aquí una contradicción evidente que se traduce en el simple hecho de que no es posible ver algo bien si se lo ve fuera de los márgenes de su desarrollo. Suena imbécil, y se nos ha bombeardeado con ideas que sugieren que puede de hecho no ser así (“si estás demasiado cerca sólo ves puntitos de colores, pero cuando te alejas, puedes ver toda la imagen de la televisión”), pero, aplicándose al tema que nos convoca, cualquier aproximación desinformada (una desinformación constante, patológica) al respecto de la emotividad de terceros es un ejercicio magnífico de pérdida de tiempo.
Más grotescamente aún, si hablamos de una moral en los sentimientos, entramos en un terreno tanto más borrascoso – me remito a señalar que hablo de lo que comúnmente denominados amor erótico. Probablemente debiera irme a la hoguera, pero me parece que la moralidad tampoco es un estatuto válido en cuanto al sentimiento. En cuanto moralizamos al sentimiento le atribuimos características de bien o mal, y esta categorización, como muchas categorizaciones, ejerce una violencia. “Lo que tú estás sintiendo está mal”. Nada más grosero que eso. ¿Cómo puede alguien, para colmo desde una posición ajena al conflicto, sostener un juicio de valor sobre la cualidad tan de stesis, tan de piel, de lo que sentimos? Este sujeto que clama estar en una posición privilegiada de exterioridad hacia quienes sufren de determinado conflicto sentimental, sugiere que es posible conocer un determinado sentimiento sin haberlo vivido. Dudo que algo sea afirmable sobre el sentimiento, sobre el amor, pero puedo hablar más o menos sin tapujos sobre su innegable cualidad experiencial para con el sujeto, y ningún sentimiento es comparable a otro en tanto que remite a la experiencia personal del individuo, y como tal, goza de rasgos que lo diferencian de cualquier otro tipo que se le asemeje. El sentimiento es en arreglo al sujeto que lo siente. No se puede separar al sujeto del sentimiento en tanto que objeto de conocimiento; como tal, el lenguaje no actúa más que como un mediador mediocre entre el individuo y el sentimiento, lo que comúnmente los norteamericanos designan con el delicioso término lost in translation. El sentimiento habita al sujeto, y me atrevo (redoble de tambores) a afirmar tímidamente que también es posible que el sentimiento sea el sujeto. Puede que los hombres hayan transitado históricamente por la segregación del mundo y ellos mismos, pero dudo que hayan podido segregarse (al menos, completa y exitosamente) del aspecto que nos hace humanos por antonomasia. Hablando casi vulgarmente (porque de alguna manera, aunque sea infantil, debo remitirme explícitamente a los contenidos de tanto en tanto), cuando se trata de sentimientos podríamos seguir viviendo en una era presocrática, puesto que la denominación “amor” comparte características con el de “mito”, en tanto intenta explicar algo a lo que no se sabe a ciencia cierta el cómo ni el por qué opera. Y, al otro extremo de la cronología, he hecho una cantidad de afirmaciones (obscenas o no) que se corresponden con pensamientos de clara naturaleza hume-iana.
En tanto se categorizan los sentimientos, en tanto le llamamos amor al amor (de qué otra forma podría referirme a él), estamos afirmando que existen determinados parámetros que definirían el cuándo estoy enamorado, por citar un ejemplo. Yo no he podido jamás sostener dicha afirmación, porque no tengo la menor idea de cuáles son los parámetros –ni con qué autoridad alguien podría llegar a enlistarlos- en los que se mueve una hipotética definición del amor. “Amor es cuando ves a alguien y te late fuerte el corazón”, podría afirmar alguien. Tomando dicha afirmación, y otras, se haría difícil distinguir amor de un complejo de neurosis obsesiva. La nomenclatura es sólo otro ejemplo de la imposición, y cuando se impone ya hasta en el campo de los sentimientos hablamos de una problemática grave. Más allá de lo que el común de nosotros entiende cuando nos referimos al control de los sentimientos, el sujeto que enuncia desde su “objetividad” un juicio moral sobre el status emocional de terceros no hace otra cosa que someter la emoción al campo del ejercicio de poder, de control mediante el uso de la palabra. Como si ya no fuera suficiente con todo lo demás, también busca regir la emocionalidad del sujeto diciéndole qué es lo que siente. Domina al sentimiento, y se siente con autoridad para hacer afirmaciones de moralidad sobre éste; es capaz de sostener la mera validez del amor erótico heterosexual, por citar un ejemplo. Vemos en la actualidad que dicho juicio traspasa los límites de aseveraciones locales y se ha transformado en un consenso social generalizado: el amor de verdad existe entre un hombre y una mujer, y toda otra modalidad es inadmisible, o en el mejor de los casos, funcional a medias. Me niego, primeramente, a dos cosas: la primera, a afirmar que existe el amor como se lo conoce, en tanto es, como muchas otras, una convención, una cosificación y una categorización de algo incategorizable, y lo segundo, si llegara a existir algo parecido a un parámetro establecido en términos del amor, o el sentimiento en general, éste no estaría sometido en absoluto a exclusiones de la talla del ejemplo dado anteriormente. No existirían las exclusiones propias del paso del mito al logos, puesto que no es posible que la verdad sobre los sentimientos sea accesible para unos pocos, si existiera una verdad en absoluto. El sentimiento es lo que uno siente que es, y está en plena libertad de no ejercer violencia sobre el sentimiento nombrándolo, ni debería hacer caso de quien se atribuye la facultad de tener conocimiento sobre él, ya sea subjetiva u objetivamente. Estas convenciones sociales que intentan delimitar todo con la palabra sólo vulgarizan la pureza de la emoción comparándola a un estándar predefinido; la riqueza del sentimiento es que tiene una parte de cada uno de nosotros, y como tal, goza de una identidad única cuyo estatuto de verdad es válido en términos individuales. Así también, la moral en términos de esta stesis es otro ejercicio de poder en tanto que valida un sentimiento por sobre otro y lo adjudica a determinados círculos. Lo que hacía Anita Bryant al deslegitimar todo intento de la comunidad homosexual por hacerse validar constitucionalmente era sostener que, como minoría, no tenían acceso a la aceptación general de la validez de su naturaleza, emocional incluida. ¿Qué más inhumano que dicha negación que, al fin y al cabo, más que negar el sentimiento, niega al sujeto?
Entonces, viva sus sentimientos a flor de piel, no hay verdad universal en lo que respecta a este campo (como en todo lo demás), puesto que no hay nada más suyo que sus sentimientos.
Probablemente he hecho la serie de afirmaciones más inverosímilmente idiotas de la historia, y casi con certeza me he contradicho sometiendo en este mismo ensayo al sentimiento a una segregación en función de su análisis, pero al menos he logrado satisfacer una pulsión y logrado enunciar que no creo en el amor, al menos no como se lo plantean las novelitas cursis y la gente en general, al menos la que he conocido (quisiera afirmar que no creo en el amor en absoluto, pero para efectos de la seriedad y formalidad del presente ensayo, me remito a señalar sólo lo dicho hasta ahora). Ahora, si Ud, estimado lector, posee rencillas de índole personal para con el amor, estamos ante una problemática de otras dimensiones.

La Explicación.


Léase lo siguiente con arreglo a mi propia Persona, perdonando la constante autorreferencia, y comprendiendo que constantemente encuentro, en situaciones como éstas, fascinantes y coherentes explicaciones al por qué mierda soy como soy.

El artículo corresponde a un ensayo (en inglés) sobre psicoanálisis aplicado a Persona (1966, dir. Ingmar Bergman), una de mis películas favoritas (#2). Lo cual no deja de ser extremadamente interesante.

http://www.kinoeye.org/02/15/shaw15.php


Citas más CHAN del artículo:

"...calling such afflicted individuals "paraphrenics". He describes the symptoms of this neurosis as follows: "Patients of this kind...display two fundamental characteristics: megalomania and diversion of their interest from the external world—from people and things." ("Dichos individuos son llamados "parafrénicos. Él (Freud) describe los síntomas de esta neurosis con lo siguiente: los pacientes de este tipo manifiestan dos caracterísricas fundamentales: megalomanía y ditracción de su interés del mundo exterior-de la gente y las cosas.")

"Such individuals find themselves incapable of loving. Their chief aim and source of satisfaction in relationships consists instead in their being loved. Their "self-regard" cannot permit them to be humble, or to sacrifice the part of their narcissism that love requires." ("Dichos invididuos se hallan a sí mismos incapaces de amar. Su meta principal y fuente de satisfacción en las relaciones consiste, en realidad, en ser amados. Esta auto-recompensa no les permite ser humildes, o sacrificar la parte de su narcisismo que el amar requiere.")

Caught #2


Luego de eso, el muchacho se dio cuenta de que no podía amar a nadie, y que por tanto su sueño principal era inconcebible. Al reparar en eso, se volvió loco y su corazón se paralizó por 30 segundos hasta estar clínicamente muerto, pero de alguna manera seguía medio conciente, desvaneciéndose hacia la oscuridad mientras su incapacidad de afecto se le repetía en la cabeza como una melodía minimalista, bajando en volumen hasta perderse como todos sus segundos de falsa felicidad.

Caught.


El muchacho partió a recuperar su libertad, sirviéndose de la expiación de culpa suscitada por la ingesta descontrolada de alcohol para justificar acciones como dar su primer beso de a tres, con dos hombres poco conocidos, de los cuales luego eligiría uno para tirar el resto de la noche. Inhaló cocaína y vagó en compañía de desconocidos hasta el primer asomo de luz diurna. Sin embargo se arrepentiría de aquel hecho hedonista, aunque no de su inquisición por libertad. Finalmente descubrió que era libertinaje.

Kueztión de Hortografia.


Oliveira podría zer un tipo común y korriente, ni siquiera hargentino, menos chileno y quisas afransezado, pero nunca enteramente definido. Podría zer el tipo que vemos centado al frente nuestro en el metro mordiéndoce la mano isquierda o comprando pan y ecencia de bainiya en el negosio de la cuadra ciguiente. A lo que bamos, es que esta jente que ecsacerba los límites de la comunicasión umana, dísese más concretamente de la hortografía como consenzo sosial de lo que es zano y correcto, no tiene por qué zer una inbensión cortasiana ni mucho menos una deificasión sin paralelo en la realidad. Cualquier vagavundo que se vea ecstendiendo su baso plástico a los tranzeúntes, so pena de zer de inmediato jusgado como idiota sin heducasión, puede yebar a cabo el ejersisio de manipular el lenhuaje a boluntad sólo para comprobar fásilmente que la hortografía es otro de esos consenzos ridículos que la jente se impone para ebitar lo que más temen: el kaos.

Love Story.


La historia sigue a Pablo, un muchacho maníacodepresivo con una imaginación desbordante que sin embargo utiliza para propósitos altamente autodestructivos. Vive de las fantasías que fabrica a partir de las historias de sus conocidos, entre ellos Sebastián, una ex pareja suya que le relata de modo lúdico -pero conciso- los pormenores de su relación -incluyendo detalles de su vida sexual- con su nueva pareja, Paula. Pablo llegará a involucrarse de tal modo con sus fantasías que inevitablemente lo conducirán a un desenlace trágico.

Hey Jude




Oye, Jude
No lo empeores
Toma una canción triste y mejórala
Recuerda dejarla entrar en tu corazón
y sólo entonces podrás empezar a mejorarla

Oye, Jude
No tengas miedo
Fuiste hecho para ir y hacerla tuya
En el momento en que la dejes entrar a tu piel
sólo entonces podrás empezar a mejorarla

Y cuando te sientas angustiado
Oye, Jude, detente
No cargues el mundo a tus espaldas
Porque bien sabes que es un tonto
Al no dejarse emocionar
Y hacer que su mundo sea un poco más frío

Oye, Jude
No me defraudes
La has encontrado, ahora ve y hazla tuya
Recuerda dejarla entrar a tu corazón
Y sólo entonces podrás empezar a mejorarla

Así que libéralo y déjalo entrar
Oye, Jude, empieza ya
Estás esperando a alguien con quien actuar
Y no sabes que eres sólo tú?
Oye, Jude, lo harás
El movimiento que necesitas está en tus hombros

Oye, Jude, no lo empeores
Toma una canción triste y mejórala
Recuerda dejarlo entrar a tu corazón
Y sólo entonces podrás empezar a mejorarla

Mejorarla, mejorarla, mejorarla, mejorarla....!!!!

Na, nana, nánanána, nánanána, Oye, Jude...
Na, nana, nánanána, nánanána, Oye, Jude...
Na, nana, nánanána, nánanána, Oye, Jude...
Na, nana, nánanána, nánanána, Oye, Jude...

Jude, Judey, Judey, Judey, Judey, Judey!!!


Na, nana, nánanána, nánanána, Oye, Jude...
Na, nana, nánanána, nánanána, Oye, Jude...
Na, nana, nánanána, nánanána, Oye, Jude...

[continúa]

Cosas Que Pasan.


Y bueno, a los 19 años y 9 meses, me dio varicela. Puede que sea entretenido cuando eres chico, porque faltas a clases y eso, pero ahora, es una perra. Primero, porque la asistencia a la universidad es mucho más importante, y segundo, que es lo más vital, uno NECESITA verse bien a esta edad. Ahora que parezco un puto cuadro impresionista pienso en por qué no me pasó esto antes. Quizás es un oportuno castigo (atenuado, claro) por ser un narciso empedernido, o qué se yo. La cosa es que sí, soy frívolo y qué, me carga verme como el pico. Aunque me miro al espejo y en el horripilante paisaje cutáneo que admiro existe un dejo de interés casi científico, en la geografía de estos pequeños y maricones granitos, como si en verdad no los odiara tanto como proclamo hacerlo. No sé. Sólo pienso en que ojalá no dejen cicatrices.

Confesiones.


(Alerta de explicitez de nombres)

Vengo pensando esto hace harto tiempo. Tanto en conversaciones con gente que quiero actualmente, que he querido pero que me han decepcionado (por segunda vez), en fin, no es que dicha materia tenga relevancia. El tema discutido, sin embargo, sí la tiene.

He estado pensando que en verdad soy gay por defecto. He analizado a profundidad el escabroso tema de mi complejo con las mujeres (a través de numerosas y tediosas y en ocasiones acaloradas discusiones con mi mejor amiga, y juegos de entrevista con "so-called-friends"), y, viendo con detención mi pasado, he llegado a la conclusión de que en verdad soy un heterosexual frustrado. Porque sí envidio en demasía a los heterosexuales, envidio a mis amigos "gays" cuando tienen experiencias con mujeres y más aún cuando dicen disfrutarlas, envidio a los hombres que aman tanto a las mujeres, envidio el sexo heterosexual, envidio el amor (por mucho que predique que no existe, sé que dentro de toda la mierda que es el amor no se cuestiona su existencia, sólo su selectividad); no me gusta ser homosexual, para nada, y eso lo sé muy bien. En ocasiones hasta me he abstraído de mí mismo y veo las relaciones homosexuales con extrañeza, no como algo que acepte en mi persona porque lo crea correcto sino porque más bien es lo único que conozco. Casi por inercia.

Todas las veces en que quise intentar algo con una mujer, no por osmosis sino porque verdaderamente quería, y habían mujeres que me atraían mucho, terminaba por ser rechazado o en un estancamiento emocional muy debilitante. Jamás sirvió de algo que le dijera a una mujer que me gustaba. La última vez que sentí esa sensación cursi pero genial de mariposas en el estómago, fue a los 12 años. Con una mujer. Creo que es la única vez que me he enamorado. Y por supuesto, jamás pasó nada con ella. Ciertamente en ese entonces el fracaso amoroso no era una llaga tan profunda como ahora, pero ser rechazado es una desgracia para cualquiera en cualquier contexto. De ahí en adelante ocurrió una serie de eventos curiosos que no me puedo llegar a explicar ni dilucidar claramente, pero sólo recuerdo que posteriormente me empezó a atraer sexualmente un compañero de generación. A los 14 años salí del clóset con mi mejor amiga en ese entonces, a los 15 empecé a incursionar, con cierto éxito, en el mundillo de las relaciones homosexuales, aunque se me generó una frustración al no poder concretar una relación como tal en todos mis intentos. Hasta el 2006, a los 17 años, en que conocí a Sebastián, quien se convertiría en mi primera pareja, y la más duradera. Tres meses. Creo que en ese momento consolidé la homosexualidad como mi aparente opción de vida, por mucho que la palabra "opción" sea controversial en este asunto. Después vino Sebastián F., luego un extraño lapsus con Eduardo y Juan Cristóbal, luego Hernán, luego Francisco (con quien tendría de hecho el primer acuerdo verbal de una relación), y luego tuve la sensación de que existiría una especie de vuelta de rueda en que volvería al inicio de nuevo. Cuando esto probó no ser así, me di cuenta de que algo en mi inconciente estaba pidiendo atención. Y decidí dársela. Y terminé acá, concretando una idea que hacía tiempo venía acechando mi conciencia.

Sé que este trauma auto-impuesto de rechazo hacia las mujeres es una respuesta emocional al rechazo por parte de ellas hacia mi persona, sé que considero que las relaciones heterosexuales pueden llegar a ser, dentro de la dificultad que significa la comunicación entre un hombre y una mujer, mucho más satisfactorias que las homosexuales; que el sexo es también una experiencia mucho más sublime, y que la figura de la mujer se adscribe más firmemente a la idealización del amor que he querido recibir desde los 15 años, cuando descubrí que una de mis mayores metas en la vida era querer y ser querido. Pero héme aquí ahora, habiéndole dicho a todo el mundo que soy gay y por tanto habiéndole confirmado a todas las mujeres que no quiero nada con ellas, en el momento en que me siento más propenso y dispuesto a jugar este extraño juego que es el amor con una de ellas. Esta impotencia es la que me tiene así, sintiendo que continuamente se me niegan las probabilidades que otros han tenido dentro de mi mismo marco situacional.

Y para variar, no sé cuál es la salida a todo esto.

Why So Serious? #2


¿Qué tan malo es cuando uno sigue vivo sólo por inercia?

Why So Serious?


Y Leonardo descubrió el poder que tiene sonreír aunque en verdad no se sea feliz.

Léase Irónicamente.


No compongo esta música silenciosa, las palabras que adoran morirse en mi lengua al final del día, las quejas usuales que te repito en onirias perversas, ni los te amo sin alfabeto, rebuscados y frágiles, que se escapan en el aliento confuso cuando le hablo a tu boca muriendo de frío y de silencio.

Porque uno muere de silencio, fallece de falta de verbo, se desangra de impotencia y se pudre de desazón, mirando al techo buscando el mapa del futuro, apuntando con el dedo los países a los que iríamos si te hubiera dicho te amo, si te hubiera dicho.

No me interesa que tu nombre empiece con Hache, que por esto seas el baluarte del silencio, ese silencio que no me gusta, ese silencio que excarvo como un pozo sin fondo, ese silencio en el que me pierdo, oscuro y volátil, que por las mañanas me suena a llanto, por las tardes a furia de mar hambriento.

No me apena que existas sólo cuando te escribo, que te vea sólo frente al espejo, que huela tus aromas sólo si abro la ventana. Éste no es otro amargo poema de desamor, no digo 'si tú no existes yo dejo de existir', porque si dejas de existir yo seguiré acá, esperando sumido en esta hendidura de tiempo muerto, mirando al cielo por si me llueve tu boca en el rostro.

Y firmo, no estoy enamorado, esto es tan ilusorio como las noches en que tu piel conoció mi lengua y me sentí de alguien, dueño del frenesí sanguinario de tu pecho latiente, del sabor que desprendías y que tragué de sorpresa, de cuando sentí que descendías por mi garganta, de cuando sentí que existías, que yo existía, que existimos alguna vez.


Leonardo García Bello.

Leonardo García Bello - El Soundtrack.


1- Sigur Ros - Hoppipolla
2- Hedwig and The Angry Inch - The Origin Of Love
3- Justin Bond & The Hungry March Band - In The End
4- The Beatles - Hey Jude!
5- Arianne - Komm Süsser Tod
6- Aimee Mann - Save Me
7- Radiohead - Fake Plastic Trees
8- Beck - Everybody's Gotta Learn Sometimes
9- The Flaming Lips - All We Have Is Now
10- John Lennon - Imagine
11- Scissor Sisters - Mary
12- Snow Patrol - Chasing Cars
13- Coldplay - Fix You
14- Edith Piaf - Non, Je Ne Regrette Rien
15- Queen - Under Pressure
16- Bruce Springsteen - Streets Of Philadelphia
17- Gary Jules - Mad World
18- Mono - Life In Mono
19- The Cranberries - Linger
20- Hedwig and The Angry Inch - Midnight Radio
21- The Brian Jonestown Massacre - You Look Great When I'm Fucked Up
22- Takayuki Negishi - Yoro No Uta
23- Eurythmics - Sisters Are Doin' It For Themselves
24- Hedwig and The Angry Inch - Wicked Little Town (Hedwig & Tommy)
25- Air - Playground Love

Conclusión.


Siempre nos enamoramos de quien nos hace sufrir.

All-Time Top Ten Favourite Movies.














1.- The Hours (2002), dir. Stephen Daldry
2.- Persona (1966), dir. Ingmar Bergman
3.- Hedwig And The Angry Inch (2001), dir. John Cameron Mitchell
4.- A Clockwork Orange (1971), dir. Stanley Kubrick
5.- Zerkalo (1975), dir. Andrei Tarkovsky
6.- 2001: A Space Odyssey (1968), dir. Stanley Kubrick
7.- Shin seiki Evangelion Gekijô-ban: Air/Magokoro wo, kimi ni (1997), dir. Hideaki Anno
8.- Magnolia (1999), dir. Paul Thomas Anderson
9.- Beauty & The Beast (1991) - dir. Gary Trousdale, Kirk Wise
10.- Schindler's List (1993), dir. Steven Spielberg

Terapia de Desahogo.


"I'm sick and tired of being sick and tired."
.- "Salesman", 1968.



Estoy chato de tener que andar en puntillas acá.
Estoy chato de que un puto eneagrama me diga cómo soy y tener tanta razón.
Estoy chato de reconocer el cómo deben hacerse las cosas para que funcionen y hacerlo y que aún así no funcionen.
Estoy chato de que me distraigas de mis verdaderos problemas.
Estoy chato de que cosas tan ínfimas alteren mi estado de ánimo brutalmente.
Estoy chato de que tú alteres mi estado de ánimo brutalmente.
Estoy chato de arreglar mis problemas escuchando música y masturbándome para salirme de mí.
Estoy chato de no creer en el amor, y chato de que al mismo tiempo éste no me pruebe que vale la pena creer en él.
Estoy chato de que gente que no quiero que me pregunte cómo estoy lo haga, y no tú.
Estoy chato de no valorar a la gente que sí se preocupa por mí.
Estoy chato de estudiar cine y no parecer que lo hago.
Estoy chato de no saber si te quiero o no, de mirarme al espejo y preguntarme qué es lo que quiero contigo, de tí, cómo quiero ser contigo, si hay un yo contigo, un tú conmigo.
Estoy chato de preguntarme todas las veces las mismas huevadas.
Estoy chato de que todos usen la palabra digievolucionar, y estoy chato de odiarla porque yo no puedo, y más profundamente, no quiero.
Estoy chato de esperar respuestas,  estoy chato de saber que no puedo esperarlas sino buscarlas y no hacer nada al respecto.
Estoy chato de estar chato.

Tipo de Personalidad Cuatro



Personas que viven principalmente en su imaginación y sentimientos. Pueden ser artísticos, vinculados e inspiradores o quejumbrosos, elitistas y negativos.

Al igual que los Unos, los Cuatros comparan la realidad con aquello que podría ser. Pero, mientras los Unos tienden a buscar su imperfección e intentan corregir lo que está equivocado, los Cuatros a menudo se tuercen fuera de la realidad y viven en sus imaginaciones, sentimientos y humores.

Junto a los Dos y los Tres, los Cuatros gravitan entre la vanidad y la confusión de imagen pero paradójicamente pueden expresarlo . Los Cuatros en mayor medida se identifican con una imagen de ser defectuosos, sobre todo si esto les confiere una calidad de originalidad o especial singularidad. Un Cuatro fuerza, por ejemplo, lamenta su incapacidad para tener éxito en el mundo cotidiano, pero esta queja podría llevar una calidad sutil de presunción. Los Cuatro podrían tener una auto-imagen que es románticamente trágica pero al mismo tiempo elitista.

Los Cuatros sanos tienden a ser idealistas, tener buen gusto y son grandes apreciadores de la belleza. Filtran la realidad a través de una subjetividad rica, sutil y son muy buenos con el pensamiento metafórico, la capacidad de generar conexiones entre hechos y acontecimientos no relacionados. La tendencia Cuatro de ver las cosas simbólicamente se refuerza por su intensidad emocional. Esto crea materia prima artística que pugna por tomar forma. La auto-expresión y la búsqueda del conocimiento de sí mismo son las prioridades más elevadas para las personas con este estilo.
 

Los Cuatros practican naturalmente la sinestesia, una mezcla crónica de sensaciones que los conducen a intensas reacciones multiniveles. Un Cuatro ingresando a una nueva situación podría ver algo que dispara una imagen mental que, a su vez, evoca un sentimiento que le recuerda entonces una canción; que activa más imágenes que despiertan más olores, sabores, sentimientos y así sucesivamente. Los humores y sentimientos del Cuatro pueden correr juntos como una acuarela bajo la lluvia, produciendo una calidoscópica mezcla de impresiones en reacción a los eventos inclusive más insignificantes.

Los Cuatros valoran la estética de la belleza lo mismo que se armonizan con la naturaleza trágica de la existencia. Cuando sanos, las personas con este estilo trabajan para transmutar el dolor de la vida en algo significativo, a través del trabajo creativo en todas sus expresiones. Los Cuatros son diestros en articular la experiencia subjetiva y pueden ser finos maestros o psicoterapeutas. También pueden ser amigos empáticos de los malos tiempos, capaces de entender los dilemas de otros y sobre todo dispuestos a escuchar al dolor de un amigo.

Debido a la fuerza de sus imaginaciones emocionales, las personas con este estilo a menudo son descritas como artísticas. Muchos de los más grandes artistas del mundo han sido Cuatros y, casi todas las personas con este estilo necesitan encontrar salidas creativas. Los Cuatros trabajan en todo tipo de actividades, pero, siempre que pueden, intentan hacer su trabajo creativamente interesante. La riqueza sensitiva del Cuatro es como la materia prima de la creatividad. Los Cuatros sanos encuentran salidas creativas que les permiten expresar su intensa vida interna.

Cuando los Cuatros son menos sanos, comienzan a enfocarse en lo que no está disponible o que falta en sus vidas. Pueden volverse negativos y críticos, encontrándose incompletos con lo que tienen, viendo en lo presente principalmente la miseria. Se vuelven introvertidos y usan su imaginación para idealizar otros tiempos y lugares. Puede vivir en el pasado, el futuro —o cualquier lugar que parezca más atractivo que aquí y ahora. Los Cuatros tienden a envidiar cualquier cosa que no tienen, encarnando el dicho "el pasto siempre es más verde del otro lado."

La necesidad por ser vistos como alguien especial y único puede también volverse más neuróticamente pronunciada. Los Cuatros pueden parecer muy en contacto con sus sentimientos, pero, cuando enfermos, traducen su sentir auténtico en el melodrama. Pueden estar llenos de lamento y nostalgia, exigiendo reconocimiento a la vez que rechazan todo lo bueno que reciben de sus amistades. Podrían también crecer competitivos y rencorosos, incapaces para disfrutar sus propios éxitos sin desligarse de los logros ajenos.


Los Cuatros enfermos pueden estar malhumorados o extremadamente sensibles actuando al margen de las reglas cotidianas. Sostenidos por su sentido de originalidad defectuosa, podrían permitirse actuar incorrectamente, ser egoístas o irresponsables. Pueden negarse a tratar con lo mundano y lo ordinario, inconscientemente razonando que de cualquier forma no son de este mundo. Los Cuatros en esta fase se inclinan a sentirse culpables, avergonzados, melancólicos, celosos e indignos.

Los Cuatros profundamente enfermos puede habitar un penetrante mundo de tormento. Pueden ser abiertamente masoquistas y extravagantes en su auto-desvaloración. Las vidas de artistas espectacularmente autodestructivos a menudo reflejan este tipo de guión. En esta fase un Cuatro podría alienarse inalcanzablemente. Heridos por un sentido profundo de desesperación, pueden hundirse en su auto-aborrecimiento mórbido o deprimirse suicidamente. Ven su singularidad en condiciones completamente negativas y se destierran en un tipo de exilio. El deseo de castigarse a sí mismos y a los demás es fuerte y decidido.

Centro: Sentimiento
Pasión: Envidia
Fijación: Melancolía
Visión de sí mismo: "Yo diferente"
Estructura de temor (lo que evita): Ordinariez
Estructura de deseo: Sentirse especial
Trampa o justificación: Autenticidad
Otros descriptores: Autoimagen pobre, concentración en el sufrimiento, necesidad de conmover, prodigalidad, emocionalidad, masoquismo, dependencia, arrogancia competitiva, refinamiento, intereses artísticos, fuerte superego.

Mr. Cellophane



"Cause you can look right through me, walk right by me, and never know I'm there"

Soñé que una voz divina me decía que iba a ser difícil, pero no tanto, y que lo conseguiría en un plazo mediano. Conseguiría que se preocuparan por mí tanto como yo por ellos, conseguiría que la relación evolucionara lentamente como yo quiero, pero llegaría al punto que he deseado toda mi vida, la compenetración sana y deliciosa con ese otro, los momentos mágicos que no se transan por rupturas imbéciles, y como resultado último, la felicidad.

Hasta ahora, sin embargo, parece difícil. Siempre he tirado la toalla muy fácilmente, y aunque me digo que esta vez no me rinda porque los resultados sólo están esperando el momento justo para salir, es imposible no sentirse un poco apenado por el letrero de IGNÓRENME que al parecer llevo en la frente.

Está bien, dejaré de quejarme y seguiré trabajando. Por lo menos hasta ahora podría decirse que vamos bien.

Analogía del Tornado.


Alguien que me ayude y me diga por qué mierda estoy tan alterado últimamente.

Porque si sigo así voy a barrer a toda la gente que tengo alrededor.

Pronóstico del tiempo.


Últimamente, a pesar que llueva, los días parecen estar más soleados.

Noticia de Último Minuto


Se le informa al mundo que Leonardo ha decidido no creer en el amor


porque el amor nunca creyó en él.



Que tenga buenas noches.

Breve Introducción Al Problema Del Deseo.


Hola. Me llamo Leonardo.

Hay algo sobre mí que a muy poca gente le digo, pero soy maníaco-depresivo. Lo heredé de mi abuela y de mi madre, aunque en tercera generación supuestamente la endemia se manifiesta más fuertemente. No tomo pastillas, y dejé de ir al psicólogo hace años. A los 13 años pensé por primera vez en suicidarme, y durante los siguientes 6 años fui pensándolo en distintos bloques temporales, habiéndolo intentado infructuosamente dos o tres veces. Nunca nadie se enteró de esto.

Los motivos han ido cambiando según he crecido y -supuestamente- madurado, pero cada cierto tiempo me acuerdo de ese anhelo que yo tenía de morir, cuando tenía 13, sentado en silencio en mi sala de clases con la gente pasando por mi lado sin notarme, a los 15 cuando no hablaba con mis padres, a los 16 con mi crisis de autoestima, a los 17 cuando empecé a sentir la necesidad de amor, y a los 18-19 cuando todos mis intentos por conseguirlo terminaron en sonoros y dolorosos fracasos y en la negación a la entrada de amor alternativo a mi conciencia. Como dijo un pequeño filósofo que conozco y que quiero mucho, sin que a él le importe en demasía mi cariño o siquiera mi existencia, a pesar de no estar capacitado aún para recibir amor, a veces igual pienso en que es más fácil morir que seguir adelante. Y ahora, casi a las 5 de la mañana, volví a acordarme de mi antiguo deseo, y lo miro a la cara. Y sé que con mi muerte se solucionarían muchas cosas que lamentablemente no vería resolverse, pero sigo esperando al momento en que deje de mirarme y me diga que ya es hora de marcharnos juntos, o que se atreva a decirme que en verdad ha llegado lo que he buscado toda mi vida con una carta anexa que pide mil disculpas por la demora, pero que ha llegado por fin lo que merezco.

Ahora, siendo esto último altamente improbable, me siento frente al teclado y escribo esta entrada esperando que el chico de 13 años que sigo teniendo dentro obtenga lo que anheló hace 6 años, cuando no era más que una silla que no estaba vacía.

Ian Brown - On Track


(...Pero la vida nueva no tiene nada de nuevo, continúa siendo el momento de stasis absurda con canciones repetidas y traseros pegados a asientos, océanos de colillas de cigarro, duchas previas a eventos inexistentes, y muchos etcéteras.)
Te envidio la vida, te la quiero chupar del cuerpo como alguna vez tuve tu pene en mi boca, quiero matar a tus amigos y dejarte desamparado para que pruebes el sabor de mi existencia, quiero ser mejor que tú por un instante, quiero, quiero, te quiero, te quiero bebiendo café al lado mío para no detestarte por el hecho de quererte, por el hecho de que no significo nada para ti y que te pasas por la raja todos mis intentos de traerte de vuelta a mi vida, a mis escasas sonrisas, a mi cama, a mi pena y mis sueños de accidentes automovilísticos en los que imagino y deseo que mueran todos tus amados y asquerosos prospectos.

Cosas que no se pierden.


Lo encontré.

http://reflej0invers0.blogspot.com/

Mi primer blog, entrada única, escritura arcaica y vergonzosa, pero ahí está.

No lo pierdo ni cagando.

Avisos No Clasificados


Se compra vida, de preferencia sumamente activa y entretenida, de esas vidas llenas de situaciones inesperadas y divertidas, saltos en paracaídas, besos robados, encuentros fortuitos y regresiones novelescas, bolsillos llenos de boletos de micros a todas partes, experiencias sexuales extraordinarias, puertas de metro que se abren frente a caras conocidas, entradas ilegales al cine, camarines de baño que no sirven sólo para mear y cagar y masturbarse, tragos exóticos, drogas alucinógenas, escritores frustrados y mujeres con perros en sus carteras, hombres heterosexuales que por tí se convierten al gayismo, conversaciones sobre grifos de agua, cigarrillos de cilantro, amigos que no se sonrojan cuando los ves desnudos, moteles secretos, fiestas de espuma, estados de conciencia donde los nombres Sebastián, Sebastián, Hernán y Francisco no significan nada más que letras juntas, sueños de hospitales rosados, agendas con todas las noches de sábado ocupadas, hombres misteriosos de negro, pololos paradisíacos que ya no envidias por ser altos y llevar mucho tiempo juntos y cuadernos con dibujos bacanes, entre otros.

Se ruega responder a este aviso a la brevedad, la necesidad es de suma urgencia. Favor llamar al 8-4140306. Gracias.

Lista Oficial de Patrón de Cambio


He aquí la lista que expresa con lujo de detalles los aspectos a trabajar/cambiar durante este intenso período de peregrinación interna metamorfosíaca.

1.-Deja de victimizarte tanto y comienza a asumir la responsabilidad y las culpas de las cosas que haces. Piensa antes de actuar o decir algo, ya has causado demasiada mierda por ser impulsivo.
2.-Deja de decir mediante estas victimizaciones que tu vida es la existencia más miserable del mundo porque en la vida has sufrido demasiado poco y en general es por tu culpa que te pasan las mierdas que te pasan; es hora de que aprendas de tus propios errores y veas que en verdad tienes muchos motivos para ser feliz.
3.-Dejar de deprimirte porque la gente a veces no te pesca; es problema de ellos, tú debes ser un individuo autosuficiente y aprender a apreciar a las personas que sí te prestan atención y valorarlas, y no martirizarte por el resto de la gente.
4.-Deja de depender tanto de la gente. Te confías demasiado y depositas mucho corazón en la gente y te han probado una y otra vez que las personas no son de fiar, sólo aquellas que en verdad te lo demuestran. Tú puedes estar bien por ti mismo.
5.-El tener novio no es la única manera de ser feliz que tienes. Aprende a valorarte como persona individual completa, no como la mitad de otro. Deja de buscar al individuo, cuando lo haces o llega pura mierda o las cosas duran muy poco. No importa cuánto se tarde, espéralo y llegará cuando menos lo creas.
6.-Deja de degradarte tanto a tí mismo convirtiéndote en objeto de sexualización constante. Eres mucho más que alguien que sólo puede hablar de sexo y de cosas sin sustancia; así también deja de ser promiscuo, destruye tu propia integridad y tu imagen para con los demás. En definitiva, valórate, eres una persona sumamente valerosa que puede hacer muchas cosas.
7.-Necesitas una completa descentralización de tu persona; deja de ser tan egoísta, haz más cosas por los demás, por aquellos que aprecias y que te aprecian, deja de pensar tanto en tí mismo y este mismo mecanismo reducirá tus propios problemas. Aunque no lo creas, hay gente que en verdad te necesita, si requieren de tu apoyo, ayuda o mera presencia, bríndaselas.
8.-Sé más considerado con tus padres. Los has decepcionado mucho ya con actitudes pasadas y es hora de retribuirles como puedas lo que hacen por ti. Pequeñas cosas como ser más cariñoso con tu madre y hablar más con tu padre pueden ser de mucha ayuda.
9.-Sé más servicial en el departamento. Es tu casa, haz los deberes domésticos que no sólo se limiten a tu propio espacio privado. También comparte más con el resto y deja de intentar pasar piola. El interactuar con tu familia será beneficioso para ellos y también para ti mismo.
10.-Sé más consistente contigo mismo y lo que haces y dices. Establece tus propias creencias y no tengas miedo de defenderlas, deja de ir adonde caliente el sol, te ayudará a definir tu personalidad. Que tus decisiones sean firmes y coherentes y nunca llevadas por el impulso para que no tengas que pasar por la penosa experiencia de tener que disculparse y oír el "te lo dije".
11.-No te tengas miedo a ti mismo, a estar solo. Aprende a disfrutar de tu propia compañía, a usar la soledad como un descanso, a verte como alguien autosuficiente, lo cual no significa que no necesita a otros, sino que puede estar consigo mismo sin sentir el pánico y la angustia de encontrarse consigo mismo.
12.-Deja de permitir que tus relaciones amorosas pasadas sean un peso en la espalda. Ya has reflexionado bastante sobre los errores pasados de ellas; ahora aplica lo aprendido. Aprende a ver esos recuerdos con tus ex como bonitos recuerdos y no como mecanismos de depresión.
13.-Descentraliza tu vida de la universidad. Aprovecha Santiago, sal, busca lugares en los que puedas recrearte, ser productivo y conocer nuevos amigos, tén una vida. Las respuestas están allá afuera.
14.-Aprende a interiorizar las críticas constructivas que te hace la gente. Son por tu bien, y aunque a veces duelan, son lo mejor que te puede pasar para ir mejorando tu propia persona.
15.-Defiende lo que te gusta y lo que crees correcto, pero también considera el hecho de que puedes estar equivocado y/o que las otras personas también tienen derecho a gustar de lo que gustan sin ser atacados por ello.
16.-Sé más seguro de tí mismo y no dudes tanto al momento de tomar decisiones ni cuando tengas que interactuar con personas que no conoces. No tengas miedo de tener que hacer cosas solo ni a equivocarte.
17.-Deja el orgullo y la soberbia por el sólo hecho de serlo, o de pretender ser el personaje de alguna película. No sacarás nada con ello. Sé una persona humilde, pero tampoco te dejes atropellar por los demás, aprende a defenderte a tí mismo.

[La lista está en constante expansión]

Oh, Mrs. Dalloway, always having parties to cover the silence.


And yet another 'happy' party.

Tengo un problema con las fiestas. No se me impregnan en la piel, se me quedan atascadas en la ropa y en esa inhabilidad de poder sonreír honestamente en ellas se halla mi eterno dilema de la presencia ausente. No es cinismo, es simplemente el hecho de que veo a todas esas personas felices alrededor, celebrando, having some sort of a party, y asumo que para esbozar una mínima imagen de normalidad, también debo celebrar. No sé qué estoy celebrando exactamente, porque la noción del cumpleaños, o el aniversario, o lo que sea, se me hace nimia e insuficiente, como una especie de hecho circunstancial. Es obvio que también influye el factor de estar entre personas desconocidas, pero el contagio de la risa es algo humano, más aún si se está en un ambiente acogedor como era el cual en que yo estaba inserto. Y por ello mismo me da aún más miedo, porque quizás me está faltando humanidad. Podía ver rostros que sin conocer no me agradaban en absoluto, escuchaba historias que no me conmovían, me unía a brindis que no compartía, sonreía por inercia, por osmosis, y a ratos se notaba que la sonrisa se me caía de la cara derritiéndose. Estaba en definitiva ausente, no sé precisamente dónde. La única certeza era el hecho de que en estas fiestas comunes y corrientes que tiene la gente, tan 
ingenuamente iguales las unas con las otras,
me oculto en el ruido y la parafernalia jocosa de la gente para ensombrecer mi propio silencio.

Todo esto se contradice con lo que siento apenas llego a Santiago, a las 6 de la mañana. A pesar de estar más solo, menos familiarmente acompañado, más soltero y aún menos visible, me acuerdo de que no hay nada malo en sólo ser, en sólo caminar por las calles de Santiago con la mera compañía del MP4, creando ciudades nuevas, posibles nuevos caminos en los que la soledad es hasta un requisito. Quizás es un tema geográfico, quizás no. Pero adoro estos momentos en que todo se hace tan tangiblemente posible, a pesar de los vacíos emocionales de los días recién pasados. Y regreso acá volviendo a encontrarme con problemas que dejé pendientes, pero es la poesía metropolitana la que le agrega la voz de esperanza al silencio interno que se produce cuando algo no marcha bien. A veces siento que no soy yo el que soluciona los problemas; es Santiago, es la vida sola que de alguna forma se me salió por alguna parte.

Magnolia.


I do have love to give, I just don't know where to put it.





Y entonces cayó la pistola del cielo.

...

Lo sabía.

Se terminaron las risas.

Y volvemos a lo mismo.


No puedo negar que la cosa se ha vuelto mejor con el tiempo, con el pasar de los prospectos, pero aún, se me hace mentirosa la idea de no reconocer también el deus ex machina peyorativo que he olido aquí desde hace ya tiempo.

Cae de tejón que uno aprende mucho con estas cosas, con los fallos, con las caídas, con las lágrimas derramadas, porque uno crece como persona, como entidad romántica, como todo, pero llega un momento en que se hace inevitable preguntarse: ¿hasta dónde creceré? ¿Necesito acaso ser un gigante monumental en lo que se refiere a la magnitud de madurez emocional para que pueda estar con alguien sin que la llama se apague al primer esbozo de brisa?

Mucha gente dice que soy un gran sobreactuador. Es obvio -y lo hago concientemente- que exagero a veces en mis expresiones, pero me molesta sobremanera que se subestime y se trivialice mi forma de sentir las cosas. No puedo hacer que nadie se ponga en mis zapatos y comprenda a cabalidad lo que he sufrido en esta puta vida y el cómo me ha ido deformando mi perspectiva sobre el amor (hasta el punto en que ya terminé por perderle la fe), y en verdad me mortifica la situación.

Sin embargo, esta vez fue tan distinta. Recuerdo estar frente al último prospecto en la ya regular situación de estar terminando la relación, y me vi a mi mismo sumergido en un momento tremendamente absurdo, como una mala película. Pésimas actuaciones, un guión completamente ridículo, tanto así que mientras lloraba las lágrimas de rigor no podía contener la risa. En verdad sentí que en ese momento se hacía absurdo todo, el momento mismo y la repetición de éste a lo largo de todas mis relaciones. Simplemente ridículo. Todo era un script, un mal script, y también me siento algo mal por haber estado diciendo cosas que en verdad no sentía. También quería terminar, estaba asqueado ya, pero de alguna manera debía continuar con el guión. Para colmo, no le compré su rol en absoluto. Fue lo que más odié; una interpretación tirana, y mal hecha, de alguien que tenía una cita para el té dentro de 5 minutos y que debía terminar la charla lo antes posible. Y se notaba que no había nada detrás de aquella actuación, ningún trasfondo, ningún respaldo de lo que decía el guión respecto a meditaciones sufridas y decisiones difíciles. Nada. 

Y por último, lo mejor: cuando nos separamos para ir cada uno a sus respectivos hogares o sus fiestas de té para celebrar la generosidad de una vida sin el peso de una relación absurda en la que nunca se creyó, ocurrió algo demasiado cinematográfico: no sé si él lo escuchó, espero que no, pero apenas nos separamos tuve un ataque de risa. Un feroz ataque de risa. Era verdad: ahí había estado la absurdez misma de la vida. Las actuaciones, el guión, todo, era de una calidad tan ridículamente mala que era presenciar la peor escena de la peor película de Ed Wood. Por eso ahora el yugo es casi nulo, y el sufrimiento se remite sólo a pormenores: se trivializó tanto la situación que ya es un chiste. Es inverosímil, y caminando de vuelta a casa me di cuenta de que en verdad la vida es un grandioso e hijoputesco chiste.

Veremos hasta cuándo me dura la risa.

Poll.


Encuesta abierta:

1) Leonardo es una buena persona y no se merece que le pasen cosas malas.

2) Leonardo es una mala persona y se merece sufrimiento y penurias por la eternidad - o en su defecto, por mucho tiempo.

Vote ahora, vote ya.

Voyeur.




¿Hasta qué punto el cineasta debe ser voyerista?

Imaginarse la intimidad de la gente que lo rodea -y disfrutar haciendo esto-, ¿es considerado aún saludable para el artista, o ya pasa a ser una enfermedad?

Pathetic.


Babeas por la alemana sólo por envidia, y lo sabes.

Eres patético.

Aprende a ser gay, Leonardo.

Hola, vengo a ser raro.



Advertencia de auto-referencialidad.

Cada vez me entiendo menos y menos.

¿Qué es este masoquismo, si se le puede dar ese nombre, o aquella fascinación peyorativamente voyerista que me hace estar así? Así debe sentirse una mujer cuando se entera que su ex novio se volvió gay. Es muy extraño. Aún en ausencia de sentimientos, existe como una especie de -después de analizarlo un buen rato, no sin antes haber sufrido un dolor de estómago y haber consultado a una suerte de psicólogo- envidia.

Una envidia freak. Es una necesidad complejamente ridícula de querer ser como los demás, particularmente con quienes he estado involucrado sentimentalmente. Con S., quería ser carretero, ultra-social, fashionista, frívolo. Con todo el dolor que sufrí al terminar con él y saber que ya estaba con otra persona, necesitaba seguir sufriendo y le pedía detalles del sexo con su nueva pareja para masturbarme con un placer culposo. Lo hice muchas veces, y el placer era dolorosamente exquisito.

Cerrado el capítulo con él, adquirí gestos de la nueva persona de turno, un par de expresiones, luego me fui fundiendo en lo que creí percibir de su personalidad (vea Persona, 1966, Ingmar Bergman), en un deseo de ser él más que estar con él. Y el shock de saber que ahora está con una mujer, el revoltijo gutural en el estómago que provoca el hecho, evoca aquella envidia, aquel deseo de wannabe. Es porque jamás he estado con una mujer, y me siento disminuido, menos worthy. Mi intento de fundición con el personaje está incompleto, y se vuelve a repetir el factor sexual de todo, la obtención de placer a partir de la imaginación voyerista. Veo por mi rabillo de ojo mental el cómo tienen sexo, el cómo yo no estoy allí, el cómo estuve en el lugar de ella alguna vez.  Me duele, y me gusta. Y retorna la culpa.

Y aunque ahora me esté enamorando de nuevo, siguen acosándome aquellos fantasmas.

¿Por qué, por qué esa necesidad de tener lo que los demás tienen, aunque no me guste? 'Cause I don't like women at all, pero me siento tan pequeño, tan inexperto, tan carente de mundo. Lo imagino y no puedo digerirlo, el puto acto sexual, no me afecta lo demás, es sólo el sexo. Lo envidio tanto y me refugio en el voyerismo de mi imaginación para satisfacer el deseo masoquista de ver el acto en sí, el acto en el que se produce la unión de ellos, los otros, que corrobora el hecho de que sus vidas, su vida, continúa. ¿Es tan difícil aceptar que el mundo sigue avanzando para todos? Para mí ya avanzó, pero aún es difícil aceptar que para los demás también, y que en ese avance existen nuevas personas, nuevas experiencias, a veces tan chocantes como éstas. Y siento la necesidad de purgar aquella envidia con la masturbación dolorosa y llena de culpa, el cuadro pictórico del coito ahora heterosexual, el placer de los otros, el orgasmo de los otros, los gemidos, las caricias, los besos, el sangramiento de mi cabeza y de mis ojos que es mi propio orgasmo, a mi manera, en mi existencia. Y la culpa aumenta, porque ahora tengo a quién querer, a quien amar, alguien con quien compartir una intimidad, y me hace feliz, pero este otro vacío que permanecía oculto ahora se manifiesta y me hace sentir mal por no estar completo. ¿Es curable esto? ¿O tendré que vivir toda la vida con estos fantasmas haciendo que la felicidad se me detenga en la piel, como James en Shortbus, y no la deje entrar? ¿Por qué vivo de recuerdos, de los malos recuerdos, y de la proyección de estos, y no de la felicidad del ahora? ¿Es la felicidad tanto más compleja que el sufrimiento?

¿Cuánto cobra un psicólogo por darme el remedio a toda esta mierda?

Can't Be Me.



That's not me, can't be me.

Angel, devil... you can trust me, mon ami.


I heard that song for the first time when I was like ten or so. Back then it was just a sticky song, but now is a faithful description of my wicked little person.


My name is Leonardo. Some other times is Sebastian. I was born as Carlos, or Charlie as I prefer being called, but I rarely use that name now. My friends call me Flamingo, due to my fotolog's title. The basics: I'm nineteen, I was born in Concepción but I moved to Santiago to, obviously, attend University. My expectations with this blog are limited to the sole pleasure of writting in english. And I think I ran out of words =). But anyway... I'm a film student so I love cinema (of course), I like writting and annoying people with my honesty.


Thank You. (Y)

Llorando


Yo estaba bien por un tiempo
volviendo a sonreír
luego anoche te vi
tu mano me tocó
y el saludo de tu voz
te hablé muy bien y tú sin saber
que he estado llorando por tu amor
llorando por tu amor
luego de tu adiós sentí todo mi dolor
sola y llorando, llorando, llorando
llorando
no es fácil entender que al verte otra vez
yo esté llorando
yo que pensé que te olvidé
pero es verdad, es la verdad
que te quiero aún más, mucho más que ayer
dime tú qué puedo hacer
no me quieres ya, y siempre estaré
Llorando por tu amor
Llorando por tu amor
tu amor se llevó todo mi corazón
y quedó llorando
llorando, llorando, llorando
Llorando, Llorando
por tu amor

Consejos.


por mientras te digo
que no puedes estar triste por eso
él que te hará feliz ya llegará
tienes que ser paciente
algunas veces da mucha penita el tener que ver a parejas feliz y tu estar solo
pero todo es por algo
tienes que confíar en que alguien llegará
a lo mejor aún no ha llegado nadie, porque nadie vale la pena aún para ti
tu tienes un corazón grande, hermoso y sensible
eres re-especial
por lo que necesitas uno de los mejores hombres que existen para que te haga feliz
te lo mereces
porque tu cuando quieres, quieres de verdad... no como otros wnes que están por estar, o no creen en el amor
tu crees en el amor
y eso vale, y mucho
no te subestimes por cosas que no valen la pena
vales y mucho
por lo que tienes que esperar con paciencia a alguien que esté a tu altura
no puedes conformarte con wnes bajos
por lo mismo yo creo que has tenido tantas desilusiones
porque crees y eres de tanto amor, que nadie ha sabido aprovechar lo que tu le entregas
es como darle un diamante a un flaite, el wn no sabe que hacer, más que venderlo
no lo aprovecha
no lo pule
no sé si se entiende
en fin.. sólo confía en que el amor verdadero llegará
nada que weás chicas ni tristezas por ver wnes juntos

***


(Eres lo mejor del mundo. Me alegras mucho, y te adoro. Gracias)

It's So Easy [To Tear Me Apart]


Es tan fácil bajarme el ánimo wn.
Como encender un cigarrillo o cerrar una ventana.
Así lo hacen, en un chasquido de dedos.
Y me siento en la cama para sentir la pena.

Y...


...y sigo recordando.

El Corte Feliz.


Así que herimos a la gente, la gente nos hiere, y algunos nos herimos a nosotros mismos.

So what.

Y nos torturamos a nosotros mismos para sentir placer, para sentir alegría. Nos desangramos para sentirnos vivos, para sentir que más adelante podremos merecer algo, porque ninguna lágrima se derrama en vano. Nos cerramos, ensimismamos, y sólo damos pie a creer que nuestro dolor es el real y que el sufrimiento ajeno es sólo un show, una pantalla que nos reduce. Somos sufrientes incomprendidos que le lloran a la luna porque reclaman la sonrisa perdida, la sonrisa efímera -o eso nos gusta creer.

En realidad somos patéticos. Así, cara 'e raja. Patéticos. Somos felices estando tristes, llorando, LLORANDO como Rebekah del Río, amamos que nos hieran y terminamos de hundir la daga con nuestras propias manos, "sí, he sido herido, muero, ahora después de todo este llanto me tocará ser feliz". No es más que un patético despliegue de fútil masoquismo emocional, un blah blah blah eterno. Y el círculo vicioso no termina, porque si no tenemos alguien que nos hiera, lo inventamos. How pathetic is that.

Y en realidad a nadie le importa esto, así que sigan con sus vidas acorazadas, con sus metas cumplidas, con vuestros novios fieles y felices, viendo las estrellas por el tragaluz de una pieza y yendo al cine con tickets gratuitos.

Dilema.


Tengo un dilema.

¿Debería la gente más cercana a uno saber que eres un puto?

¿Deberían saber tus padres, tus hermanos, tu familia más cercana, quienes se da por supuesto que son los que más deberían conocerte, que eres un puto?

El dilema es la transparencia, la transparencia de dejar ver que eres un puto, una mala persona, un ser detestable. Porque hay cosas que un puto, por respeto a los demás, debería siempre guardar para sí mismo, pero ¿qué pasa cuando se enfrenta a la cuestión de la transparencia con sus cercanos, cuando la confianza se hace vital?

Así que sí, soy un puto, pero no uno orgulloso, soy de los putos con culpa, porque el putismo lo lleva en la médula y lo sabe pero no puede extirpárselo. Se vive con ello como se vive con un tumor cancerígeno, algún día te va a matar.

Que seas puto hiere a la gente, y por lo tanto lo ocultas. Pero cuando te ofrecen ayuda, toda la ayuda posible, siempre y cuando seas honesto, completamente honesto, ¿es correcto decir: familia mía, soy un puto; una bazofia social, una persona vulgar, ordinaria, patética, un ofrecido, un fácil de mierda que busca alimentar sus perversiones con excusas eufemistas?

No lo sé. Es difícil ser una mala persona; por último, como patético recurso de mantención de autoestima, podría estar orgulloso de serlo, pero no lo soy. Soy una mala persona que siente culpa por ello.

Gracias.

Preludio en Si Mayor, Johann Sebastian Bach.


Éste es el contraste, lo sé. El contrapeso para la otra escritura feliz y esperanzada, el yang del ying.

"La cosa es que... la mitad del tiempo vago buscando algo muy pertinente... pero no puedo recordar lo que es, si era tan importante antes. Creo que quizás estoy empezando a desaparecer."

Quisiera tener la bicicleta para vagar por la ciudad enorme y buscar respuestas, para perderme en otras caras desconocidas y sacarme sus rostros de la cabeza que me penan arduamente; quisiera el golpe de suerte, de conmiseración divina, de je-ne-se-qoui que les permite a ustedes ser felices sólo siendo, sólo encontrando cosas buenas y mejores, pero no sé.

Quisiera no ser yo, porque el yo no está funcionando, el yo comete errores, el yo sufre, al yo lo hacen sufrir, el yo busca y no encuentra, el yo busca y encuentra lo equivocado. Pero esa no es la respuesta, son pendejadas, la respuesta es aprender que la vida es así, que la vida te hace sufrir para que aprendas, que la vida es la mejor universidad que puedes tener.

Pero yo a veces me aburro de la vida con la poca paciencia que tengo, con lo poco bueno que he vivido, siento que las notas de mi composición musical van en picada, igual que el Preludio de Bach. Sin embargo no puedo, por más que mi lado pendejo y suicida quiera despedirse de la vida, estar triste por demasiado tiempo. Soy tan estúpidamente optimista a veces; tanto que suelo olvidar las lecciones que se me han dado y recaigo en los mismo estúpidos errores de siempre y tengo que contar la misma repetida historia, "no funcionó, nada funcionó, no me quiere, encontró a otro, peleé con el, peleé con ellos porque hice una estupidez", porque simplemente a veces no pienso y me cuesta pensar como si hubiera que pagar dinero para el proceso de usar la cabeza.

Es este optimismo estúpido el que odio, porque por más triste que esté, por mucho desamor y decepción que haya, siempre quiero seguir viviendo, quiero seguir sufriendo, viendo cómo los que he dejado atrás son felices y sufrir aún más por eso y queriendo vivir más para llorar más y un círculo vicioso de masoquismo y optimismo ingenuo.

No sé lo que la vida quiere de mí, no sé lo que quiero yo de la vida.

Ahora estoy triste, pero estoy feliz.

Te adoro, vida maricona, y sin quererlo terminé este texto con un final pseudo-feliz.

Gracias (Y).

Pero Aún Así.


...pero aún así tengo pena.
tengo pena wn.
todo es para mejor, pero tengo pena.
no te lo puedo explicar.
soy una drama queen.
soy alguien que está chato de vivir siempre la historia.
chato.
chatísimo.
tengo pena wn.
y estoy mucho más optimista que en otras ocasiones, pero creo que por eso mismo me doy más pena.
porque he aprendido a valorar la felicidad de los demás, cuando yo no soy feliz.
no soy feliz.
tengo tanta pena wn, y no hay nada que podamos hacer, ni tú ni yo.

Epifanía de las 2 am.


Disfruta esta esperanza estúpida.
Sabes que las cosas no volverán a ser como antes,
que los amores deshechos no volverán a tejerse,
que las sonrisas muertas no volverán a vivir,
pero disfruta la esperanza ingenua que tienes
de que puede que no sea así.
Sabes que ya está con otra persona, o que sueña con otra persona,
o que simplemente tú ya no eres su persona,
pero disfruta la esperanza ingenua que tienes
de que puede que no sea así.
Sólo disfruta el zarpazo de dicha que te rasgó el corazón
por este bello segundo.

No me pintes.


No hagas un puto retrato de mí, porque se me verán todos los gestos de miseria y los caminos hondos que han dejado las lágrimas en mis mejillas como ríos secos.

No me pintes porque no tengo colores, soy una pura línea en el aire,  y el viento ha empezado a borrarme.

Ve a pintar otras caras más lindas, es lo que siempre quisiste.

Cómo El Escuchar A Tus Padres Teniendo Sexo Puede Arruinar Tu Vida Sexual.



Follar es humano. Comerse un pico o un culo es humano. Darle como caja a alguien es humano. El bondage, el S&M, el fisting, la lluvia dorada, el beso negro, el snowballing, el barebacking, los faciales, el deep-throat-fucking, todo eso es humano. Es la manifestación natural más saludable y exquisita del mundo. Lo que NO es humano ni saludable ni exquisito es que TUS PADRES lo hagan.

Ni mucho menos cuando tú los ves o los oyes haciéndolo.

Aquellos que hemos sido malditos con la experiencia de captar por algún medio sensorial aquel hecho lamentable sabemos a qué nos referimos con tal afirmación. Es cierto, es de lo más naif asumir que las relaciones sexuales entre los padres se acaban una vez que uno nació, si follar sigue siendo rico aunque tengamos cuarenta, cincuenta, sesenta or so on and so forth, etc. Pero en la conciencia uno tiene la fijación de que las personas cercanas a uno no pasan por ello, que la gente que vemos cotidianamente no tiene sexo, que eso es para los desconocidos y para los actores de películas porno. Y de alguna manera extraña, los padres están al fondo de esa pirámide de imposibilidades.

Y ciertamente tienen todo el derecho, siendo también humanos, de follarse como deseen, pero manteniendo la consideración mínima de hacerlo mientras estén solos y no cuando el HIJO ESTÁ EN LA HABITACIÓN DEL LADO. Cometer dicho acto puede tener consecuencias devastadoras en la salud mental del primogénito, tales como un trauma de por vida con algunos sonidos 
distintivos, una reacción de
completo rechazo hacia el sexo y sobre todo, la pérdida parcial o absoluta del apetito sexual.
Aquello se traduce en la imposibilidad de tener una erección y de figurarse imágenes eróticas mentales en las que los padres no estén ausentes. Tales traumas pueden, o no, ser sometidas a tratamiento.

H.



A veces hasta tu silencio me basta.
Porque en tu silencio muero por el instante justo,
el segundo delicado y fugaz,
donde me imagino tu eco volándome a ras de piel,
a ras de los pelillos coquetos (que danzan cual juego de niños)
el eco grandioso que me mantiene muerto cuando quiero estarlo,
dejando que me recorras y me mortifiques,
(me seduzcas y me tortures)
desfalleciendo sumido en la excitación de esta muerte,
esta muerte que amo por tu silencio,
este silencio que me bastaría si enmudeciera el día.

Pero viértase mi sangre si aquel día llegase,
porque ni tocar tus labios podría, ni besarlos hasta el hastío como quisiera,
ni admirarlos, ni sentirme aliviado por su existencia aunque no pudiera verlos.
Porque ya la noche me asfixia cuando no puedo verte,
y es un placer menos del que me priva el mundo.
Y tengo que buscarte en la oscuridad con la mano en el aire,
y de repente piel, cabello, la brisa de tu respiración con un dedo sobre tu labio,
y la paz cálida de la mejilla que no toca la almohada.
Te encontré.
Y jugamos a que te moldeo la cara, con mi dedo te delíneo completo
Vas saliendo de mi piel, vas saliendo de mí como te imagino y te recuerdo,
pero no hay manera, no la hay, de que seas más perfecto
de cómo eres por la mañana.

Y es a la luz de las nueve,
cuando tu sonrisa me despierta,
(cuando tu sonrisa me devuelve la vida)
que me permito a mí mismo seguir muriendo.

Para H.

de Leonardo García Bello.

Febrero 2008.

Manual Para Encuentros Cercanos Con Un Homosexual



UD habrá notado ya la presencia –en una diversidad de contextos- de un cierto grupo minoritario de preferencias sexuales diametrales a las nuestras. Esto es, individuos cuya atracción emocional y erótica está dirigida o enfocada hacia otros de su mismo sexo, ejemplificando con el cuadro varón-varón // mujer-mujer. Aunque ambos caben dentro del calificativo HOMOSEXUAL –así, con letras mayúsculas que denoten bien su condición y la difamen a los cuatro vientos-, para los primeros existe el calificativo culto anglosajón gay, y para las segundas, el de lesbianas. Como se iba diciendo, estas personas son fácilmente identificables por presentar conductas propias de los miembros del sexo opuesto, tales como el amaneramiento en los hombres y la rigidez y masculinidad en las mujeres, aunque existen especimenes que logran ocultar bastante bien su conducta y se los engloba con el adjetivo chilensis “piola”. Otro indicio crucial es su indumentaria o arsenal de accesorios.
En el infortunado caso que UD llegue a encontrarse con un ejemplar de esta pseudocomunidad, lo primordial es mantener la calma y hacer aflorar la mayor auto-confianza y seguridad posibles, particularmente en el caso que su género y el del espécimen coincidan. Si no es así, puede estar más tranquilo, aunque la prudencia y la cautela son sumamente recomendables y esto se traduce en el resguardo de la distancia, digamos no menos de dos metros. Si necesita detenerse y retroceder o virar bruscamente para evitar entrar en este rango, puede sentirse libre de hacerlo, pues el resto de sus semejantes comprenderán en absoluto los motivos por los cuales actuó de tal forma. En lo posible evite el contacto visual, pues de una u otra forma establecerá un nexo emocional entre UD y el-o-la ejemplar (difícilmente se llega a una clasificación genérica satisfactoria), lo que puede acarrear diversas consecuencias, en su mayoría negativas. No se digne a expresar muestra alguna de conmiseración en el acto, pues puede dañar su integridad personal y rebajarlo al nivel del otro individuo. Cuando haya sobrepasado al susodicho, siéntase satisfecho de haber realizado lo correcto y lo más importante, sea considerado y extienda el dato a sus conocidos para que nadie tenga la mala suerte de hallarse desprevenido al momento de un hipotético encuentro.
Ahora, en el lamentable caso que UD y el homosexual en cuestión pertenezcan al mismo género (en apariencia), los pasos a seguir son más complejos pero no menos relevantes. Es normal la sensación de repulsión e incluso de miedo (recuerde que reaccionamos así ante algo que puede atentar contra nuestra integridad), las cuales son respuestas que pueden ser muy útiles para la prevención por cuanto son estímulos de naturaleza refleja de nuestro sistema. Podrá observar que de cualquier modo el sujeto intentará acercarse a UD con intenciones perniciosas y de índole sexual superficial, sin mencionar las situaciones extremas en que el objetivo principal es la violación a secas. Como se trata de sujetos netamente impredecibles, lo mejor es subir el nivel de cautela al máximo y no permitir aproximación alguna. Su disimulación es casi nula y UD podrá ver con toda claridad cuando intenten reducir la distancia o siquiera establecer contacto visual directo con UD o con alguna parte de Ud. El primer método de evasión es simplemente incrementar la velocidad del andar –en caso de proximidad lineal- o cambiar la dirección en el mayor ángulo posible cuando el sujeto viene hacia UD o se halla detenido en la calle o en el lugar de la desgraciada coincidencia. Si el individuo procede a insistir en sus inmorales objetivos, una mirada intimidante bastará para romper cualquier lazo conectivo, dada su particular sensibilidad al rechazo visual, no verbal. Descalifíquelo con la mirada, es el rechazo no lingüístico básico. Esto es, mirarlo de pies a cabeza (hay que hacerlo, desgraciadamente, pero es casi seguro que obtendrá buenos resultados) y expresar facialmente la carencia de derechos y privilegios del sujeto, así como su total falencia en lo que respecta a moral y decencia fundamental. Como señalábamos anteriormente, no se deje dominar por resentimiento alguno, pues UD goza de una posición favorecida dentro de la sociedad y, en definitiva, el homosexual se halla bajo esta última. Si esta evasión falla, una breve y concisa amonestación verbal deberá bastar, no carente de improperios tales como “maricón de mierda” o cualquier otro recurso del que disponga en su lengua natal. Y como es certeza absoluta que esto, si bien lo ahuyentará, no modificará en modo alguno su conducta, lo mejor es que UD tome conciencia de que es necesario aplicar una sanción de proporciones a este sujeto, y que por tanto sería conveniente propinar una golpiza (vejamen, humillación y reconocimiento de su condición inferior son acólitos muy adecuados en esta opción) acompañado de dos o más personas de su confianza. La muerte del susodicho resultará en una pequeña victoria, pues habrá librado al mundo de un delincuente, aunque desgraciadamente su número se repone y generalmente lo hace en multiplicaciones grotescas. Lo que sigue a esto se lo dejamos en exclusiva al buen lector.
Y recuerde, si llega a establecer contacto físico con el homosexual es imprescindible que se deshaga de la prenda que ocupaba al momento del hecho; la incineración es la mejor alternativa. Obviamente debe evitar cualquier contacto de este tipo, pero si es estrictamente necesario que lo haga –en espacios reducidos, por ejemplo, o peor, cuando se trata de un asunto de cortesía pública y debe estrecharle la mano-, debe lavar la piel con abundante agua y jabón por un período de varios minutos y, si es posible, recurrir a un desinfectante dermatológico que lo libre de los gérmenes que le ha traspasado. Es posible –sí, lo es- que el sujeto no sea portador de ninguna enfermedad de orden físico, pero como es sabido, sí carga la endemia de orden psicológico, por lo que el contacto piel-piel es un factor de alto riesgo para la transmisión del V.I.H., Virus de la Inducción Homosexual.

L.G.B

PD: Terminada la lectura de este instructivo es de vital importancia que lo envíe a cuanto contacto posea en su lista, recuerde que esta plaga está dispersa por todo el globo y que nuestros hijos y los de toda la humanidad están expuestos a ella. Esto no se trata de una cadena más, es la última esperanza de los seres humanos… Fuimos creados Hombre y Mujer por nuestro Señor Jesucristo, no dejemos que la unidad de la familia se vea amenazada por la inmoralidad y la depravación.

Iglesia De La Santa Congregación De Dios y Los Ángeles Moradores Del Cielo Que Tocan Las Arpas En Pos De La Protección De Toda La Humanidad Expectante De Su Regreso Eterno Y Absoluta Redención Para Todos Y Cada Uno De Nosotros, I.D.L.S.C.D.D.Y.L.A.Q.T.L.A.E.P.D.L.P.D.T.L.H.E.D.S.R.E.Y.A.R.P.T.Y.C.U.D.N., Ciudad de Faggots, USA, agosto de 2006.

Neverland. (a.k.a, Murió La Cosa, The Thing Is Dead)




Existen, aquellos que no crecen.
Existen, aquellos que no quieren crecer.
Aquellos que  pisan el mismo terreno, el mismo camino, en círculos, erosionando tanto la tierra con sus pisadas y sus errores, que terminan cayendo.
Existen, aquellos que están concientes de esto, pero que deciden ignorarlo.
Existen, aquellos que viven por la ignorancia de no querer cambiar sus propios errores.
Existen, aquellos que son engañados por sí mismos.
Existen, aquellos que son despreciados pero se les dice que son amados.
Aquellos que no lidian con la idea de sí mismos existiendo, con la culpa de cargar consigo las endemias sin cura del mundo.
Existen, aunque prefieren a veces no existir.

Leonardo García Bello.
Poema escrito en Agosto de 2005.
 
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